
El duelo es una reacción normal ante una pérdida. Se trata de un proceso de adaptación emocional, ya sea por el fallecimiento de un ser querido, una ruptura emocional, la pérdida del empleo o de una amistad.
Si la muerte ha sido súbita, traumática, por homicidio, suicidio, accidente de tráfico o laboral, muerte perinatal, etc. el malestar psicológico es superior al de una muerte esperada.
La perdida de un ser querido es un suceso estresante universal, que favorece la aparición de un conjunto de síntomas emocionales, cognitivos, conductuales y fisiológicos desagradables que el doliente experimenta durante las semanas y meses posteriores a dicha pérdida y que habitualmente se conocen como «duelo». Estos síntomas normalmente disminuyen en intensidad a medida que se da una aceptación de la muerte y de sus consecuencias. Sin embargo, en ocasiones las personas experimentan reacciones que se mantienen a largo plazo e interfieren en su vida cotidiana, propiciando la aparición de lo que se ha dado en llamar en la literatura científica como «duelo complicado»
Las principales diferencias entre un duelo normal y un duelo complicado son:
DUELO NORMAL
DUELO COMPLICADO
Momento de aparición
A los pocos días del fallecimiento
Semanas o meses después (duelo retrasado)
No aparición del duelo (negación del duelo)
Intensidad
Incapacitante durante días
Incapacitante durante semanas
Características
Negar aspectos de la muerte: circunstancias, características del fallecido (idealización)
Negar la muerte del fallecido, creer que vive
Identificarse con el fallecido (imitando rasgos, atesorando pertenencias)
Creer que es él el fallecido
Oír la voz, ver u oler al fallecido de forma efímera y momentánea. Reconocer que no es real.
Alucinaciones complejas y estructuradas
Padecer síntomas somáticos similares a los que causaron la muerte del difunto (identificación)
Creer que se va a morir de la misma enfermedad. Acudir continuamente al médico por esa causa.
Desarrollar conductas en relación al muerto culturalmente aceptables (ej: luto temporal…)
Establecer conductas anormales (conservar cenizas, poner altares, visitar el cementerio diariamente)
Durante el duelo la persona suele aislarse del exterior y dedicar su energía a elaborar y aceptar la pérdida. Hay diferentes formas de describir el proceso de duelo, pero puede resumirse en tres fases principales:
- Fase inicial: Se trata de la primera reacción a la pérdida, en la que puede existir una respuesta de bloqueo o descontrol emocional.
- Fase aguda: La persona empieza a realizar un distanciamiento con el objeto de la pérdida. Puede perder interés en la realización de actividades y evitar estímulos que le recuerden a la perdida.
- Resolución: Supone reconectarse con la propia vida. El recuerdo de la pérdida provoca una mezcla de emociones positivas y negativas.
Existe una emoción, la culpa de la persona en duelo que suele ser el motivo por el cual una persona puede sufrir una complicación en su duelo y aferrarse obsesivamente a la persona perdida.
La OMS recomienda no medicalizar los duelos en ningún caso, de tal forma que el duelo pueda suceder con la expresión normal si bien es cierto que muy dolorosa. Sólo en casos extremos y tras haber evaluado y sometido a tratamiento psicológico a la persona doliente, se podrán recomendar los psicofármacos.
Según el DSM-V (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), el trastorno de duelo complejo o complicado persistente se diagnostica sólo si han trascurrido al menos 12 meses desde la muerte de alguien con quien el doliente tenía una relación cercana.
Será el tiempo, 12 meses, lo que separe un duelo normal de un duelo complicado o complejo.
Aunque el DSM utiliza una distinción temporal entre el duelo normal y complicado o complejo (12 meses), existen otros factores individuales a tener en cuenta que podrían estar indicando la trasformación de un duelo normal en un duelo complicado para la persona que se encuentra sufriendo. Sólo una evaluación individualizada del caso puede hacer que el clínico concluya si existen factores personales o sociales que están complicando el duelo.
