TRASTORNOS DEPRESIVOS

El deterioro que sufren las personas aquejadas por una depresión se manifiesta a diferentes niveles:

  • Emocional
  • Afectivo
  • Intrapersonal
  • Interpersonal
  • Social
  • Laboral

Lo que llamamos depresión es una alteración brusca y profunda en el estado de ánimo, que se muestra a través de la pérdida de energía y de interés por las cosas que antes eran importantes, dificultad para concentrarse, sentimiento de culpa, pérdida de apetito, acompañado muchas veces por ideas suicidas.

Dentro de los Trastornos Depresivos la Depresión, (denominado Trastorno Depresivo Mayor en el DSM-V), es el más conocido debido a su frecuencia e incidencia en la población. Esta detrás de un elevado porcentaje de bajas laborales. Al tratarse de un trastorno muy heterogéneo, no resulta sencillo encontrar una única causa, sino que normalmente concurren varias de ellas y, además, en cada caso pueden ser diferentes.

Existen factores de tipo biológicos, otros genéticos y otros de tipo psicosocial, que se entremezclan y son los que de manera conjunta conforman lo que conocemos como Depresión.

Podemos establecer una serie de síntomas comunes en la gran mayoría de depresiones:

  • Tristeza
  • Perdida de energía
  • Trastorno del sueño
  • Anhedonia
  • Agresividad (sobre todo en niños)
  • Pérdida de apetito
  • Disminución del deseo sexual
  • Pérdida o aumento de peso
  • Astenia
  • Cefaleas
  • Palpitaciones
  • Sequedad de boca
  • Estreñimiento
  • Amenorrea
  • Agitación motora
  • Aparición de tics
  • Enlentecimiento del habla y de los movimientos
  • Pensamientos funestos e ideas de suicidio

Este conjunto de signos pueden darse en su totalidad o de manera parcial y son señales inequívocas de un estado depresivo.

Las personas con depresión ahondan en su estado negativo cuando proceden a autoobservarse y autoanalizarse. Según Rehm (1977), la autoobservación y el autoanálisis conduce a las personas con depresión a las siguientes conclusiones:

  • Prestar mayor atención a todo lo negativo
  • Pensar más en los efectos a corto plazo de las conductas que en los efectos a largo plazo
  • Ser muy riguroso y duro con la evaluación de uno mismo
  • Atribuirse a uno mismo los errores de todas las cosas que suceden. Echarse las culpas de todo lo negativo pero, sin embargo, no atribuirse el mérito de las cosas bien hechas o con buenos resultados, por ejemplo, atribuyéndolo a una cuestión de suerte.
  • Administrarse castigos severos a uno mismo
  • No suministrarse a uno mismo recompensas

Es requisito imprescindible identificar el tipo de depresión pues es de gran utilidad en su tratamiento posterior, por ejemplo:

  • Podemos encontrarnos con una depresión psicótica o con una neurótica. La psicótica contiene la presencia de un trastorno con ideas repletas de alucinaciones y delirios y lleva a la persona a alejarse de su realidad. En cambio, la neurótica carece de este componente alucinatorio.
  • También podemos establecer una diferencia entre una depresión endógena y una depresión reactiva. Esta última ha hecho su aparición como reacción a un determinado acontecimiento que ha desencadenado la depresión, mientras que la endógena no tiene un factor precipitante definido.

«La terapia no consiste en llorar con el paciente. Se trata de dar calidez y también esperanza»

DR. DAVID D. BURNS